
La evaluación de vulnerabilidades consiste en la aplicación de uno o más métodos que buscan identificar, clasificar y reconocer fallas de seguridad en los sistemas informáticos. Las redes, aplicaciones o dispositivos se encuentran expuestos de manera permanente a ciertas amenazas cibernéticas, motivo por el cual, la correcta gestión de vulnerabilidades es crítica para prevenir intrusiones.
Antes que nada, es importante destacar que la sola brecha de seguridad puede comprometer datos confidenciales de una persona o usuario, afectar la reputación corporativa y generar pérdidas millonarias si no se corrige esa falla de inmediato. Por ello, realizar una evaluación de vulnerabilidades de manera sistemática es sumamente indispensable.
¿Cuáles son las etapas de la evaluación de vulnerabilidades
La efectiva evaluación de vulnerabilidades en sus etapas de: planificación, escaneo, análisis, remediación y repetición posibilita en principio detectar configuraciones inseguras o mal diseñadas, identificar programas obsoletos o sin las actualizaciones correspondientes y, la falta de parches de seguridad.
Este procedimiento también permite que el operador del área de ciberseguridad evalúe riesgos potenciales y su impacto. A raíz de los resultados obtenidos, el o los profesionales pueden emitir junto a su equipo de trabajo, estrategias concretas para la mitigación.
1. Planificación
La planificación permite definir el alcance y los objetivos del proceso de evaluación. En este sentido, si no existe una planificación precisa, clara o detallada, el resultado puede resultar incompleto o deficiente.
Los puntos claves en la planificación son:
- Definir el alcance es crucial para poder decidir si es conveniente evaluar toda la red, un segmento específico o simplemente actuar sobre aplicaciones concretas e infraestructura en la nube.
- Identificar los activos críticos. Es decir, servidores, bases de datos, endpoints y sistemas que contengan información sensible.
- Definir herramientas y metodologías acordes a la necesidad. Seleccionar softwares de escaneo y marcos de referencia como OWASP, NIST o ISO 27001.
- Garantizar que el equipo tenga a su alcance las credenciales necesarias para acceder y evaluar los recursos.
Una correcta planificación evita serios contratiempos y dispersión de esfuerzos en tareas innecesarias o repetitivas. Además, facilita la ejecución de un análisis exhaustivo, continuo y sin interrupciones para los sistemas productivos.
2. Escaneo
El escaneo de los sistemas tecnológicos puede ser realizado en estos tiempos con herramientas automatizadas de última generación. Se trata de una de las prácticas más efectivas para detectar vulnerabilidades dentro o fuera de una organización; sin embargo, debe ejecutarse controladamente, evitando afectar el rendimiento y la disponibilidad del propio sistema.
El escaneo se puede realizar en:
- Redes: ayuda a detectar puertos abiertos, servicios activos y configuraciones inseguras de una red pequeña o compleja.
- Sistemas operativos: practicar un escaneo profundo permite detectar parches de seguridad faltantes, versiones obsoletas y configuraciones erróneas del sistema operativo.
- Bases de datos: una revisión posibilitará identificar accesos no autorizados y privilegios excesivos.
El escaneo de los sistemas arrojará un reporte detallado de las posibles vulnerabilidades detectadas en el sistema. Conocerlas a tiempo puede resultar muy beneficioso y oportuno para adoptar medidas urgentes.
3. Análisis
En la etapa de análisis se realiza la clasificación del grado de criticidad de las vulnerabilidades encontradas en el paso previo. A partir de allí se establece un orden de prioridad para la ejecución de medidas destinadas a su mitigación.
El análisis debe tener en cuenta:
- El nivel de gravedad del fallo. Esto se determina a través de sistemas como CVSS (Common Vulnerability Scoring System).
- El nivel de dificultad de explotación. Es decir, conocer si la vulnerabilidad es sencilla o compleja de explotar por los ciberdelincuentes.
- El nivel de impacto o consecuencias sobre la confidencialidad, integridad y disponibilidad de la información.
Un amplio y exhaustivo análisis permitirá conocer la importancia y el valor en riesgo del activo de la organización. También ayudará a configurar estrategias convenientes que atenúen o disminuyan el impacto.
4. Remediación
La remediación es el punto donde se corrigen las vulnerabilidades identificadas en las etapas previas. Es el momento exacto en el que se implementan los cambios técnicos y procedimentales para reparar el daño y fortalecer la seguridad con vistas al futuro.
Las acciones de remediación consisten en:
- Actualización y aplicación de parches de seguridad en sistemas operativos, softwares y firmwares.
- Corregir configuraciones de origen de servicios y dispositivos.
- Segmentar la red y aislar activos críticos.
- Renovar contraseñas y dotarlas de la extensión y combinación adecuada; como así también, actualizar las políticas de autenticación.
- Agregar controles adicionales como firewalls, WAF (Web Application Firewall) o sistemas de detección de intrusos.
La remediación debe realizarse de inmediato; sin embargo, existe la posibilidad que pueda ser aplicada en un rango de tiempo mucho más flexible. Lo importante es que sea ordenada y continua.
5. Repetición
Las vulnerabilidades pueden reaparecer en un tiempo indeterminado por acción de nuevos errores en la configuración de seguridad o, simplemente por nuevas amenazas mucho más sofisticadas. En dicho contexto, la repetición del proceso de evaluación es la herramienta que mejores resultados ha mostrado en materia de prevención.
Las recomendaciones para esta fase son:
- Diseñar y programar evaluaciones de vulnerabilidades periódicas para un sistema informático. Puede tratarse de evaluaciones trimestrales, semestrales o anuales.
- Ejecución de escaneos posteriores a la implementación de actualizaciones importantes o migraciones de infraestructura.
Las acciones repetitivas pueden ayudar a identificar nuevas fallas en los sistemas o conocer en detalle las características de las vulnerabilidades que escaparon a un primer proceso de evaluación.
Evaluación correcta de vulnerabilidades
La prevención proactiva es una correcta práctica para mantener los sistemas informáticos a salvo. En muchas ocasiones, la detección de los problemas de seguridad o fallos antes que sean explotados puede implicar un importante ahorro logístico y técnico.
Respetar las regulaciones (GDPR, PCI DSS o HIPAA) y los tiempos exigibles para llevar a cabo las evaluaciones es parte también de una buena práctica. Apegarse a ella permite conservar el sistema en regla.
Una correcta evaluación de vulnerabilidades permite proteger la reputación del usuario, empresa u organización. Un ataque sufrido y puesto en conocimiento del público en general, reduce significativamente el interés y la confianza en el sistema.
Por último, es importante recordar que una evaluación periódica de las vulnerabilidades de cualquier sistema informático, respetando siempre las etapas de planificación, escaneo, análisis, remediación y repetición, es un excelente proceso para minimizar los riesgos y exposición ante las amenazas cibernéticas.
