Nuevo cuento del tío: La banda de “La Grúa”

Una compleja red criminal utiliza la ingeniería social y contactos desde las cárceles para estafar a ciudadanos mediante el falso auxilio mecánico.

La modalidad delictiva conocida como: “Cuento del tío” ha encontrado un nuevo y lucrativo nicho en la desesperación de quienes creen auxiliar a un ser querido de una situación desafortunada. Investigaciones policiales y judiciales pusieron al descubierto una compleja trama que combina ingeniería social, redes familiares y operaciones coordinadas desde el interior de centros penitenciarios del país. Los muros de las cárceles no son obstáculo suficiente para detener los avances de esta nueva modalidad.

El “cuento de la grúa”, es en realidad una variante moderna del cuento del tío que hizo su presentación en sociedad despojando a un sinnúmero de ciudadanos de todos los puntos del país de los ahorros de todas sus vidas. Detrás de escena se esconde una organización criminal que funciona como una verdadera “empresa familiar” del mal.

Anatomía del engaño: El falso auxilio mecánico

Todo inicia cuando el estafador se comunica y capta telefónicamente a un ciudadano sobre el cual ya realizó una tarea de reunión de información previa en torno a su vida. Es decir, realizó una exploración en sus redes sociales, llegando a conocer sus gustos y preferencias, amistades, números telefónicos y hasta datos personales. A partir de allí se hace pasar por un amigo de toda la vida y se gana de inmediato su confianza.

Algo así ocurrió con el caso de “Don Carlos”, una persona jubilada que recibió una llamada a su línea fija de un número desconocido. Del otro lado, una voz masculina se hizo pasar por “Diego”, un viejo amigo de la infancia, quien le comentó una situación cargada de urgencia que estaba vivenciando: “Diego” afirmó estar varado en la ruta debido a un percance mecánico en su vehículo. La escena detallada estaba orientada a generar empatía en “Don Carlos”.  

Diego, apelando al buen corazón de “Don Carlos”, le dijo que viajaba con familiares e hijos menores cuando sufrió el percance mecánico, quedando en medio de la nada y sin línea telefónica. Argumentó que para contactarse debió acudir a que un transeúnte le preste el teléfono para concretar la llamada.

El ingreso de la “empresa” en escena

Una vez captada la víctima, el estafador desplegó el segundo acto del “cuento de la grúa”. Le pidió a “Don Carlos” que se comunique con la su supuesta aseguradora para solicitar una grúa, facilitándole en consecuencia un número de teléfono de esta supuesta empresa y del centro de acarreo.

Acto seguido, “Don Carlos” fue atendido por un “operador” que utilizó un lenguaje técnico y profesional, simulando pertenecer a una compañía reconocida de seguros. Precisamente, es aquí donde se concreta el engaño en todo su esplendor, ya que la víctima empezó a ceder dinero en favor de terceros sin darse cuenta aún de la trama delictual.

El supuesto “operador” de la importante firma de seguros le dijo que, para concretar el traslado del vehículo varado, necesitaría el abono inicial de una importante suma de dinero. En tal sentido, “Don Carlos” accedió saldar ese importe para el servicio de grúa a través de una transferencia rápida a una cuenta virtual.

La escalada del fraude: Excusas para seguir cobrando

La audacia de estos criminales no tiene límites. En el caso ya descripto, tras el primer pago exitoso, el “operador” volvió a contactar a “Don Carlos” y le dijo que el monto depositado solo cubre el servicio de una grúa estándar que trasladaría únicamente al conductor y el vehículo, dejando el resto de la familia (hijos menores) varados en la ruta.

Siguiendo con la trama ficticia, le dijeron a “Don Carlos” que podrían hacer una excepción enviando una grúa cabina doble que podría realizar el traslado de todo el grupo del familiar; pero, le requirió un pago adicional para este servicio. A todo esto, le sumó otro importe que sería destinado al pago de un “seguro de vida para traslados”. Conmovido por la situación de su supuesto amigo, “Don Carlos” transfirió todo el dinero requerido en cuestión de minutos.

Cuando “Don Carlos” comenzó a sospechar y solicitó una factura o comprobante de la operación, los estafadores le hicieron hablar con el supuesto “Gerente de la aseguradora”, quien se identificó con un nombre recurrente: “Jorge  Ruíz”. Este “gerente” intentó una última maniobra: exigir un pago adicional como “garantía” ante posibles asaltos que pudiera sufrir la grúa en el trayecto. Fue en ese momento cuando la víctima comprendió que estaba siendo protagonista de un “cuento del tío” y confrontó al interlocutor, quien cortó la comunicación de inmediato.

El cabecilla del ardid tras las rejas

La compleja investigación policial reveló una realidad inquietante: la estafa no se gestó en una oficina clandestina, sino en el interior de un centro carcelario de una provincia del sur del país.

Los investigadores realizaron análisis de comunicaciones, teniendo en cuenta las celdas de telefonía móvil y el seguimiento de los IMEI (identidad internacional de equipo móvil), pudiendo establecer en consecuencia que todas las llamadas, de esta y otras víctimas, fueron captadas de manera constante por la misma antena y celda, encontrándose dentro del área de cobertura un establecimiento penitenciario.

El patrón del “Gerente Ruiz”

Un dato clave para los investigadores fue el uso del alias “Jorge Ruiz” o “Juan Ruiz”. Este nombre no era casual; se trata de un patrón que surge del subconsciente de los estafadores y que ya había sido detectado en casos de otras provincias. El líder de esta modalidad ya cumplía una condena de siete años por 34 hechos similares perpetrados desde la misma cárcel. A pesar de estar privado de su libertad, continuaba perfeccionando el cuento del tío o el cuento de la grúa, utilizando a otros internos y a su red familiar externa para ejecutar los cobros.

Una empresa familiar dedicada al delito

La banda dedicada al delito resulta difícil de erradicar en razón de su compacta estructura y categoría de “empresa familiar”. La investigación policial determinó una cadena de vínculos que permitía que esta cohesione casi a la perfección y que el flujo del dinero obtenido ilegalmente circule por los distintos niveles:

  1. El reclutador y el ejecutor: Las llamadas que captaron a “Don Jorge” y otras víctimas se realizaron desde el interior del complejo penitenciario a través de teléfonos celulares obtenidos clandestinamente por los internos avezados en este tipo de ilícitos. Precisamente de allí se captaba a los desprevenidos ciudadanos y se ejecutaba con éxito la trama delictiva.
  2. La logística externa: Fuera de la cárcel, las mujeres o esposas de los presos desempeñaban roles fundamentales. La pareja de uno de ellos fue señalada como la encargada de administrar el dinero proveniente del delito. Los investigadores encontraron en sus redes sociales publicaciones de una vida ostentosa, reflejada en lujos, viajes y vestimentas costosas que no coincidían con sus ingresos.
  3. El uso de menores como “mulas bancarias”: En cierto pasaje de la investigación, se comprobó que la banda utilizaba cuentas en billeteras virtuales a nombre de menores de edad.

A raíz de la denuncia de “Don Carlos”, la policía logró desbaratar parte de la banda delictiva y secuestro Tablets, notebooks (incluyendo algunas del programa “Conectar Igualdad”), CPUs y discos de almacenamiento que contenían información vital para la causa. En casa de los familiares de los internos secuestró importante suma dineraria y bienes de cuantioso valor económico.

Cómo prevenir el “Cuento de la grúa”

La concientización es la mejor herramienta de defensa. Para no caer en este tipo de engaños muy bien planificados, es fundamental seguir algunas recomendaciones a saber:

  • Desconfíe de la urgencia: Los estafadores presionan para que la víctima no tenga tiempo de pensar o verificar la información.
  • Corte y verifique: Si recibe un llamado de un conocido en problemas, corte la comunicación y llame usted mismo al número que tiene agendado de esa persona. Nunca confíe en que “perdió el teléfono” o “no tiene señal”.
  • Nunca transfiera dinero a desconocidos: Las aseguradoras oficiales no solicitan transferencias a cuentas de particulares o CVUs informales a través de llamadas telefónicas para servicios de emergencia.
  • No brinde datos sensibles: Evite proporcionar números de tarjetas de débito, códigos de seguridad o datos personales por teléfono, sin importar cuán “oficial” parezca el operador.
  • Verifique los números oficiales: Siempre busque el número de atención al cliente en la póliza física o en la página web oficial de su compañía de seguros.

El cuento del tío ha evolucionado al cuento de la grúa; pero, la base o el objetivo del delincuente sigue siendo el mismo: abusar de la buena fe y la solidaridad de las personas. La desarticulación de una de las tantas bandas que operan desde el servicio penitenciario es un paso importante, pero la vigilancia ciudadana y la información son la primera línea de batalla contra el cibercrimen.

Scroll al inicio